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RTVE dedicó pocos medios a cubrir un evento de repercusión internacional apoyado explícitamente por el PP

Europa Press
El secretario general del Partido Popular en la Comunidad Valenciana (PPCV), Ricardo Costa, anunció hoy que esta formación pedirá, a través de sus representantes en el Consejo Asesor de Radiotelevisión Española (RTVE), "una rectificación" por la cobertura y el tratamiento dado ayer por esta cadena al Gran Premio de Europa de Fórmula 1 celebrado este fin de semana en Valencia.
Costa realizó estas declaraciones en la rueda de prensa que ofreció tras dirigir esta mañana el Consejo de Dirección del PPCV y tratar el inicio del curso político. Indicó que en su emisión de este domingo TVE "sólo" dedicó a este evento "15 segundos" de los cuales algunos se reservaron para recoger declaraciones del secretario general del PSPV, Jorge Alarte, y que éste "pidiera la dimisión" del presidente del Consell y del PPCV, Francisco Camps.
El responsable popular destacó que Alarte hizo esta petición "desde el circuito" urbano de Valencia en el que se disputa el Gran Premio de Europa de Fórmula 1. Tras ello, avanzó que los 'populares' van a pedir "una rectificación en el Consejo Asesor de RTVE" por el tratamiento de este acontecimiento.
Asimismo, resaltó que la petición del secretario general del PSPV en TVE se produjo el mismo día en el que el valenciano y eurodiputado socialista Andrés Perelló anunciara, a través de una nota de prensa, que los socialistas tiene previsto elevar una propuesta a la Comisión Europea para que estudie "a fondo" la situación actual "de manipulación que ejerce el PP" en Radio Televisión Valenciana (RTVV).
Costa consideró "por lo menos, sorprendente", que Jorge Alarte "tuviera una cámara de TVE en exclusiva en el circuito de Fórmula 1 para pedir la dimisión del presidente" de la Generalidad. Aseguró que será esta misma semana cuando a través de la representante 'popular' en el Consejo Asesor de RTVE se presente una propuesta para "pedir explicaciones y justificaciones por el tratamiento informativo al Gran Premio de Fórmula 1 por parte de la televisión pública española".
El responsable del PPCV, que lamentó "la utilización de forma individualizada de medios públicos", felicitó a la Comunidad Valenciana y a los organizadores del Gran Premio de Europa de F-1 por el transcurso de esta prueba deportiva disputada en la capital valenciana.
"Punto de referencia"
Manifestó que se trata de un evento que ayer fue visto "por 600 millones de personas de todo el mundo" a través de los medios de comunicación. Igualmente, subrayó que es un acontecimiento que cuenta con "el apoyo claro y explícito del Gobierno que preside Francisco Camps".
Costa afirmó que esta prueba deportiva ha servido para convertir en "punto de referencia" a "la Comunidad Valenciana, la ciudad de Valencia y toda España" como "organizadores de un evento de estas características". Por ello, dio la "enhorabuena" a "los valencianos" y a "los organizadores", y felicitó a quienes han disfrutado del Gran Premio.

Fuente: Europa Press

Som valencians i espanyols

Por Cesar Vidal
No descubro nada si confieso que amo entrañablemente Valencia. Cuando era niño pasé varios veranos en la cercanía de su mar y aprendí a entender su lengua y a recrearme en sus sonidos diferentes del castellano y el francés que yo hablaba, pero no por ello menos musicales. Con el tiempo conocería las aguas que bañaban sus costas mirándolas desde Cataluña y desde Portugal, desde Grecia y desde Andalucía. Sin embargo, en aquellos primeros años, para mí el Mare Nostrum fue, esencial y medularmente, un mar valenciano. Quizá porque siempre he tenido claro que Valencia también poseía un hecho diferencial tan acentuado o más que el de otras regiones españolas, pero no por ello se empeñaba en enfrentarse con sus hermanas de las islas o de la Península, determinados episodios me duelen de una manera especial. De entre ellos el que más congoja me causa es el del comportamiento injusto, desconsiderado, chulesco que descarga sobre Valencia y su lengua el nacionalismo catalán.
En los últimos días, las muestras no han sido, lamentablemente, escasas. Después de la afrenta insolidaria e injustificable de intentar privar a esa tierra, como a la cercana de Murcia, del agua del Ebro, los nacionalistas catalanes han vuelto a la carga arremetiendo contra la existencia del valenciano como lengua diferenciada.
No pasaría nada ciertamente si el valenciano fuera un simple dialecto del catalán. Sucede simplemente que no es verdad y que además tras esa afirmación no se halla una mera cuestión de discusión científica sino un verdadero programa de absorción de Valencia –el reino de Valenci – en unos inexistentes «Paisos catalans» capitaneados por una Cataluña que nunca fue reino.
De entrada hay que comenzar diciendo que el valenciano nunca fue catalán. Cuando las huestes aragonesas de Jaime el Conquistador recuperaron Valencia de manos de los invasores islámicos –una labor en que les había precedido efímeramente el Cid castellano– encontraron a una población que hablaba en una lengua romance que podían entender sin mucha dificultad, pero que no era, ni mucho menos, el catalán. El «Llibre del Repartiment» –estudiado entre otros por Huici, Cabanes y Ubieto– deja claramente de manifiesto que la lengua valenciana no llegó con las tropas del rey conquistador, primero, porque en su mayoría esas fuerzas procedían de Aragón y no de Cataluña, y, segundo, porque los pocos catalanes que vinieron no se asentaron en las áreas valenciano parlantes.
No resulta extraño que el gallardo monarca hiciera referencia a la «llengua valenciana» de aquellos valencianos y que nunca pretendiera identificarla con el catalán. El valenciano había alcanzado una verdadera edad áurea a finales de la Edad Media precediendo en ese esplendor a las propias ciudades italianas donde resplandecería el Renacimiento.
Por supuesto, tan claro resultaba a la sazón que valenciano y catalán eran distintos que el valenciano de Gandía ,Joanot Martorell ,de nuevo se me llena de recuerdos gratos el corazón ,señala en su obra maestra «Tirant lo Blanch» que escribe en «valenciano vulgar» pero no en catalán. Martorell –que causó la admiración del alcalaíno Cervantes hasta el punto de que su novela es uno de los pocos libros que se salvó de ser expurgado de la biblioteca de don Quijote– ha sido objeto de la codicia del nacionalismo catalán desde hace tiempo y por ello no extraña que en alguna edición de su libro publicada en Cataluña se haya suprimido sin el menor reparo su referencia a la lengua valenciana. Es sólo un botón de muestra del delirio al que se puede llegar empeñados en convertir un reino en sucursal de Cataluña que nunca alcanzó esa categoría.
Algún día se sabrá el dinero que el nacionalismo catalán ha gastado en intentar subyugar a la lengua valenciana como también lo intenta con la balear o con los dialectos aragoneses de la denominada Franja.
No pasa de ser un intento de sumisión propio del más rancio imperialismo. Precisamente por eso, hoy, cuando el partido socialista –hipotecado al nacionalismo catalán– ha llegado hasta el punto de negarse a defender la lengua valenciana en el Parlamento autonómico de esta comunidad, tengo la sensación de que, más que nunca, el valenciano debe ser defendido. Debe serlo porque es un patrimonio que enriquece y enorgullece a los españoles, sin excluir a los que como yo no lo tenemos como lengua natal.
Debe serlo porque es intolerable que precisamente aquellos que se jactan de no ser españoles, que reniegan de nuestro pasado histórico y que no pierden ocasión de atacar a la patria común encima pretendan reducir el legado de una hermosa lengua peninsular a un mísero y menor capítulo de la suya.
Las Razón 18 de Setembre de 2004