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""¡¡¡¡¡¡Todos contra Alemania, la Eurocopa es nuestra!!!!""




Viena- Hace un mes en Las Rozas, al principio de esta historia, pocos creían en la selección. Algunos periodistas han perdido dinero por cambiar sus billetes de vacaciones, otros han malgastado entradas para un concierto de Bob Dylan y otros más van pensando en que tenían que haber pedido dietas hasta final de junio. No se creía. Hace un mes, la selección era un equipo de buenos futbolistas y poco más. Tenía un complejo histórico en las fases finales por el que era imposible pasar de los cuartos de final. Además, era un conjunto muy débil defensivamente y con un entrenador enfrentado a los directivos y con el resorte muy frágil para saltar a la mínima. Tener fe escapaba a la razón. Hoy, a las 20:45, España va a disputar la final de la Eurocopa frente a Alemania. Hace un mes parecía increíble. En Austria, España se ha sacudido la losa del pasado y ha convencido a la mayoría escéptica y desencantada. La selección de Luis Aragonés ha podido pasar de cuartos, ha ganado a Italia y no ha traicionado la premisa con la que llegó a la Eurocopa: jugar al toque, porque era el único modo que tenía este equipo de llegar al último partido. Al toque barrió dos veces a Rusia, una en la semifinal, tras una segunda parte impecable y maravillosa. Los buenos jugadores no han llegado agotados tras la temporada y los que sí estaban, como Iniesta o Sergio Ramos, han recuperado el aliento y el fútbol a tiempo para llevar al equipo a la final. A esos futbolistas con talento, España ha unido una fortaleza defensiva que ha asombrado a casi todos. El mando de Marchena dentro del campo no ha permitido ligerezas ni faltas de concentración. Y el apoyo de Senna al orden táctico ha permitido al equipo jugar con libertad en ataque. Luis quería un guardaespaldas fiable para que Xavi no tuviese que preocuparse y lo ha conseguido. Xavi ha tocado y Senna ha ordenado. La sinfonía perfecta. Y para rematar, España se ha encontrado con el delantero iluminado. Villa fue el gran protagonista los primeros días. Hoy no va a estar y su papel pasa a Torres. Al del Liverpool, quizá el más apagado contra Rusia, le toca hacer su gran papel en la obra de España. No ha faltado nadie. Llegar a la final ha sido un éxito de un grupo sin apenas roces, en el que los suplentes han entendido su papel y la selección ha tenido alternativas. Cesc será titular hoy y España va a jugar con cinco centrocampistas, como siempre ha querido Luis Aragonés. Enfrente, Alemania, más alta, más fuerte y con la experiencia de haber ganado varios Mundiales y Eurocopas. Conoce la clave del éxito. Le da igual hacer un fútbol primario y sin matices, que siempre llegan a los partidos decisivos, justo al contrario que España. Hoy es duda Ballack, su capitán y jugador más importante. Sin él Alemania es más débil. Y además, no se juega tanto. A la rutina del éxito se acostumbra uno rápidamente. Lo contrario es más difícil. El hambre, las decepciones y las amargas despedidas. Todos esos adioses prematuros. Lo que hacía España hasta hoy, el día que puede cambiar la historia.

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